LA ESTRATEGIA DEL AGUA, Lorenzo Silva
- No temo a la infelicidad, mi teniente coronel. Llegados a este punto, le temo más a morirme pensando que soy un gilipollas.
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Porque para un sujeto como yo lo que viene después de atravesar el umbral del domicilio es revolver y fisgar en todas las coas de la persona que allí habitó, con especial atención para aquellas que más y mejor puedan informar acerca de la cara no visible de su existencia. O lo que es lo mismo: de esa región desaliñada del alma donde a menudo se ventila lo que uno es y también cómo y cuando le sobreviene el dejar de ser.
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Y también que no debía pasar por alto aquellas inclinaciones, a la hora de tratar de entender la personalidad de aquel hombre cuyo asesinato era mi responsabilidad esclarecer.
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¿Sabes lo que les preguntaba Napoleón a sus mejores jefes antes de hacerlos generales?
- No mi brigada.
- Les preguntaba si tenían suerte.
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A un investigador de homicidios le conviene ser capaz de reconocer el odio, cuando se lo tropieza.
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Le habría dicho que lo sentía, pero ni me dio tiempo a hacerlo ni tampoco tenía ningún sentido, a aquellas alturas. Hay cosas en la vida a las que no hay que dedicar más esfuerzo. Ni para arreglarlas, ni para destruirlas. Quedan en la cuneta y en el fondo está bien así.
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...y poco a poco le van convirtiendo en un intruso grotesco en el presente.
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Y allí las dejé, con su solidaridad de circunstancias. Quizá la más auténtica, después de todo.
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...la serena conformidad consigo misma de una mujer contenta de serlo con todos sus avatares.
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...que los trienios le van gastando a uno la paciencia y la deferencia, ya sabes.
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Ninguna revolución triunfa nunca, Vila, que a veces pareces nuevo. Pesa más la inercia de las cosas que las fantasías de esos inadaptados que tanto os ponen a los de tu cuerda, y que al final pasan siempre como nubes de verano.
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Hay cosas que uno no hace mejor por pensarlas mucho.
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Claro que estas experiencias, si se convierten en hábito, se vuelven banales. Valen lo que su despojo, lo que su ausencia; lo que el escalofrío le parece auno ver que eso ya no e suyo, sino de otros.
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En cierto sentido, las cuidades son mucho más reales que los países, o por lo menos su realidad es más inequívoca.
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Hay momentos en que hemos de poner a prueba nuestras ideas preconcebidas, y rara vez salen bien paradas. Son momentos benéficos, porque de ellos se alimenta desde siempre el progreso de la raza humana y también el de los individuos que l integran.
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- ¿Y en qué consistía, esa estretegia? -preguntó Chamorro.
- En ser como Sunzi dice que es el agua. En no tener forma, para que no puedan darte golpes. (...) En resumen, en rehuir el enfrentamiento infrctuoso y buscar un terreno de batalla donde tus tropas sean mejores que las del general contrario.
